Nicolás Ortiz

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Intangibles

Posted by Nicolás Ortiz On julio - 29 - 2012

Días atrás tuve la oportunidad de escuchar una exposición de Juan Carlos Doyenart, Director de Interconsult, en ocasión de acompañar a Adrián Peña en los tres años de la agrupación “Destino Canelones”.

Muchos elementos se pusieron sobre la mesa e incitaron a la reflexión.

Una de las encuestas que realizó la empresa, reveló cuáles son los principales problemas para los uruguayos al día de hoy. Nada nuevo: seguridad, educación y salud. Pero a esto se suma el abrumador crecimiento en pocos años de la cantidad de personas que percibe esas tres cuestiones como problemas.

Después de la liberación de presos, del colapso del sistema carcelario que lejos está de rehabilitar, de la fallida política de atención a los menores que delinquen, de reestructuras en la policía, de recursos extraordinarios votados en el Parlamento por todos los partidos políticos, de infinidad de proyectos de ley presentados por el Partido Colorado durmiendo en cajones (http://www.partidocolorado.com.uy/temas/Proyectos-de-ley-presentados-por-el-Partido-Colorado-en-materia-de-seguridad/25), de medidas anunciadas con bombos y platillos por el gobierno de turno, algunas viejas conocidas y otras nuevas lejos de ser soluciones, la gente sigue creyendo que la seguridad es un problema. Después de una ley de educación que es letra muerta, de dos acuerdos interpartidarios, de 50 medidas presentadas por el Partido Colorado, de recursos volcados y del Sistema Integrado de Salud, los uruguayos continúan pensando que la educación y la salud son problemas.

Todas estas cosas son tangibles. Pero hay otras cuestiones más preocupantes, que a veces nos cuesta percibir, las notamos menos o simplemente pasan desapercibidas. Yo los llamo intangibles: la pérdida del valor del trabajo, la pérdida del valor de la educación y los ejemplos que como sociedad construimos.

Para mi asombro, de acuerdo a la encuesta referida, los uruguayos bajaron radicalmente su percepción de que la pobreza es un problema en el país. Desde el arribo del MIDES y de las transferencias directas, que son tangibles, ha sonado bastante en los oídos de la gente que el Frente Amplio ha hecho lo que otros no hicieron por los pobres. Pero solucionar la pobreza no es dar dinero sin contrapartida, ni tampoco hacer de una situación que debería ser transitoria, algo permanente. Porque todo esto es condenar a las personas a la dependencia. Y ahí es donde el intangible de la pérdida del valor del trabajo se va acumulando. Es el mismo MIDES el que quedó sorprendido cuando se percató que el 80% de las personas que se anotaron en los planes de trabajo del Plan de Equidad rechazaron un empleo cuando les fue ofrecido.

Amartya Sen, Premio Nobel de Economía y referente del PNUD en materia de desarrollo, dice que “El desarrollo como libertad se enfoca en la libertad para lograr los objetivos en la vida que una persona elige con su razonamiento.” Y agrega: “Si una persona tiene motivos para no querer estar desempleada -y esa razón existe porque nos gusta trabajar, nuestra seguridad, el ingreso y el auto respeto y el respeto de otros asociado con el empleo- entonces el empleo mismo se convierte en una virtud importante.

El gobierno no entiende que el dinero, por sí solo, no soluciona la pobreza. Más bien, si miramos el intangible y atendemos a Amartya Sen, agrava el problema; porque al final del día las personas terminarán perdiendo su libertad de ser felices.

La educación ha perdido valor porque el sistema educativo está obsoleto. La reforma que se necesita es muy profunda y no ha habido nadie que se la juegue para cambiar nada. El centro educativo ha dejado de ser la vanguardia y se está olvidando que el alumno es el centro de todas las cuestiones. Vuelvo a remitir al trabajo elaborado para UNICEF por Gustavo De Armas y Alejandro Retamoso, donde se vio que las principales razones por las que los alumnos dejaron de asistir a clase fueron falta de interés o interés por aprender otras cosas. Es que este intangible implica que no se está preparando a los jóvenes para el mundo que ellos viven, y por eso ellos perciben que el liceo no les aporta lo necesario para ser alguien en la vida.

Sumado a todo lo anterior, los ejemplos que estamos construyendo como sociedad, dejan bastante que desear. Es el Uruguay de los buenos y los malos, de los pobres y los ricos, de los oficialistas y de los opositores. Los modelos de éxito que están instalados conforman un escenario que de seguro no tiene un buen final. Doyenart explicaba que 3 de cada 4 uruguayos cree que la gente es rica porque nace rica, porque explota a otro o porque tiene suerte. Sólo 1 de esos 4 piensa que las personas son ricas por su capacidad, su trabajo o su esfuerzo personal.

Estos intangibles que no parecen importantes en el día a día, serán los principales problemas de los años por venir. Si cada vez menos personas piensan que el trabajo y la educación son los medios para ser felices, si el Estado no brinda los marcos para que esto no sea así y si los ejemplos pasan por construir una sociedad dividida, entonces el Uruguay que no queremos está servido.

Buen provecho.

La cobardía de agraviar

Posted by Nicolás Ortiz On enero - 18 - 2012

El coraje de liderar” se llama una columna de opinión, publicada este lunes 16 de enero, en el sitio web de Alianza Nacional (alianzanacional.com.uy), firmada por el señor Santiago González. En ella el articulista elogia las acciones de su líder, Jorge Larrañaga, lo cual está dentro de lo esperable. Lo curioso, y que a su vez amerita estás líneas, es que González arremete contra Pedro Bordaberry y el Partido Colorado. Algo que es moneda corriente de un tiempo a esta parte. Y cada vez que nos ataquen, saldremos a responder, a pesar de que ello ocurra diariamente.

Dice el señor González que su sector y su líder le ha reclamado al gobierno por propuestas sobre seguridad y “que se dé un vuelco en la gestión de un Ministerio del Interior que hace agua”. Esa afirmación no parece corresponder con la pronunciada por el doctor Larrañaga, al decir que el actual titular de esa Cartera es el mejor ministro que ha tenido el FA allí.

Luego González se bate el parche, adjudicándole a su sector el acuerdo que eventualmente se llegue en materia educativa. Todos -gobierno y oposición- tenemos derecho a resaltar lo que entendemos es nuestra obra. Lo que no tenemos derecho es a no hacer las cosas si estamos de acuerdo con el objetivo.

El articulista le reprocha al presidente Mujica que se enojó y atacó a toda la oposición, sin reparar en que su sector se para distinto. Algo así como ‘no me peguen, soy de Alianza’.

El citado dirigente justifica la visita de su líder a la quinta del Presidente y señala que esas acciones son para levantar la bandera de los que no tienen voz. Sin embargo critica a Pedro Bordaberry y al Partido Colorado por las acciones que en materia de seguridad se llevaron a cabo y las tilda de electorales. Gran maniqueísta González. He allí los buenos, los salvadores de los desvalidos; he aquí los malos, que vemos un voto en cada rostro. ¡Por favor González!

Conductores y conducidos

Para el articulista, su líder es un conductor que, a pesar de ir contra la corriente, toma las decisiones más acertadas para la población. Por contraposición, para él Pedro Bodaberry es un conducido por sus asesores. El señor González le falta el respeto al Partido Colorado, a nuestro sector Vamos Uruguay y también al líder del mismo. Antes de hacer afirmaciones, debería informarse.

La decisión de exigirle y ponerle plazos al gobierno en materia de seguridad, y de llevar el tema a la Convención Nacional, la tomó una asamblea soberana de nuestro sector en setiembre de 2010, en el departamento de Rocha, unas horas después de homenajear a Adauto Puñales; encuentro éste en el que participó, entre otros, el diputado nacionalista de aquel departamento.

Luego, en noviembre de ese año, fue la Convención Nacional del Partido, quien -como es obvio-, soberanamente, decidió ante la falta de respuestas del gobierno, lanzarse a la consulta ciudadana.

Los agraviados por González son entonces cada uno de los convencionales nacionales que entendieron que ese era el camino, que representan además a los ciudadanos colorados que votaron en las elecciones internas.

Es más: agravia a los 300.000 ciudadanos colorados, blancos, independientes y frenteamplistas que han entendido que la solución pasa por la reforma constitucional que hemos propuesto.

La salida de la crisis

El articulista, nos adjudica que estamos en una posición cómoda, donde a todo decimos que no. Esa es otra falacia. Es el gobierno el que le ha dicho que no a todas las propuestas aportadas por la oposición. Dice “no es la misma actitud la que tiene [Pedro Bordaberry] en este tema [la seguridad] que con el resto de los problemas del Uruguay”. La gente sabe a las claras que Pedro Bordaberry, el resto de los legisladores colorados, y todo el partido en su conjunto ha trabajado en todos los temas donde el país reclama soluciones. Los proyectos de ley presentados, los documentos producto del trabajo de muchos correligionarios volcados en las comisiones interpartidarias convocadas por el Presidente, etc., hablan por sí solos. Y por cierto nosotros no necesitamos “primeriar” en todos los temas, como parece ser la estrategia de otros.

Esa actitud que nos señala, se parece bastante a la realizada por su sector en el último gobierno colorado. A pesar de sostener lo contrario, no fueron pocas las leyes de importancia, que en horas cruciales necesitaba el país, que hasta último momento se dudaba si se contaba con los votos de Alianza Nacional.

Ya que reclama memoria, desde aquí recordamos que en octubre de 2002, cuando la crisis todavía persistía, fue el senador Larrañaga -quizás conducido por las voces que dice González- el que arrastró a su partido a romper la coalición de gobierno, poniendo de ese modo en duda las mayorías parlamentarias suficientes para tomar las decisiones acertadas y urgentes que el país debió adoptar.

Dice el articulista que Larrañaga no midió allí “costos políticos”. Sin embargo, y siempre en tren de hacer memoria, no se le recuerda esa actitud cuando hubo que defender la Ley de Asociación de ANCAP, en el referéndum de 2003. Actitud que sí adoptó el entonces presidente del Honorable Directorio del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle, pocos meses después contendiente de Larrañaga en la interna nacionalista.

Tampoco la afirmación coincide con la publicidad de una encuesta, que hizo trascender el propio Larrañaga el año pasado, donde según él su actitud de acercamiento a Mujica lo va posicionando para 2014. Si esto no es estrategia electoral pura y dura, ¿qué es?

Las jugarretas

Dice González que “no podemos vivir en chicanas, en discursos sin contenido, en jugarretas de campaña electoral”. ¿A qué se refiere? ¿Será al llamado a la Comisión Permanente al Ministro Bonomi que promovieron los legisladores de su sector con el apoyo del Partido Colorado?

Dice, además, que “la solución no es decir, nosotros lo vamos a hacer mejor o nosotros lo hicimos mejor. Eso es para una tribuna que día a día se achica más”. Evidentemente aquí el articulista alude al eslogan de su partido: “con los blancos se vive mejor”.

Para este dirigente debemos terminar “con sonseras. Seamos capaces de ser lo que la gente nos pidió en las urnas”. Lo que la gente expresó en las urnas fue que el Frente Amplio gobernara -cosa que no hace- con mayoría absoluta, ínfima, pero absoluta al fin. Y que los otros tres partidos ejerzamos la oposición. Lo que se hace o no se hace es exclusiva responsabilidad del gobierno.

Sí comparto con el articulista que “las peleas, los agravios, los insultos, hacen que la sociedad cada día crea menos en la más noble de las tareas que un ciudadano puede realizar que es la política”. Su columna no es el mejor ejemplo en ese sentido, cuando apuesta al agravio hacia Pedro Bordaberry y le falta así el respeto a nuestro partido.

Manual de instrucciones

Posted by Nicolás Ortiz On noviembre - 24 - 2011

Cuando compramos cualquier electrodoméstico, el manual de instrucciones nos indica todo lo que tenemos que hacer. Desde lo más lógico, como puede ser enchufarlo, hasta cómo solucionar algún posible problema. Puede parecer evidente decir que cuando vamos a adquirir un aparato, no estamos predispuestos a pensar que no va a funcionar. Y el manual, por cierto, no trasmite tampoco esa sensación. Más bien todo lo contrario. De hecho la sección “solución de problemas” está al final y a lo sumo abarca dos carillas. Imaginen por un momento que al abrir el manual la cosa fuera al revés: que las primeras 20 carillas hablaran de cómo solucionar un malfuncionamiento.

En http://www.policia.gub.uy/ existe sin embargo un manual de instrucciones que justamente está hecho a la inversa. Se trata de una serie de consejos acerca de la seguridad. Allí se expresan cosas tales como:

  • “Si viaja en transporte público, trate de conocer los horarios nocturnos con precisión, de esa manera evitará esperas innecesarias en las paradas.”
  • “Si observa que ha subido un grupo de personas alcoholizadas, bájese y se evitará problemas.”
  • “Póngase a resguardo de una luz si la parada se encuentra en un área oscura.”
  • “Si viaja en auto, viaje siempre con las puertas trabadas y las ventanillas levantadas.”
  • “Si se detiene a preguntar un dato o dirección no baje la ventanilla totalmente sino un pequeño espacio, el necesario sólo para hablar.”
  • “Si se para a conversar con un extraño para pedir un dato o dirección, asegúrese de tener la marcha puesta y el pedal de embrague apretado, de manera de salir disparado si las circunstancias lo requieren.”
  • “Si alguien le indica que se ha pinchado su neumático, trate de llegar a un lugar iluminado o donde haya gente para detenerse y hacer los controles necesarios.”

 Si como se ha dicho, la cuestión de la inseguridad está en el terreno de la sensación, ¿acaso esto no contribuye a agravar lo que sienten las personas? Parece que los ciudadanos tenemos que estar predispuestos a que algo salga muy mal y salir con una cartilla de instrucciones para cuidarnos de cosas que en realidad no deberían ocurrir; o al menos la aspiración sería que si ocurren afecten lo menos posible nuestra vida. Es probable que si el Ministerio del Interior dispusiera de un patrullaje digno todos nos sentiríamos más seguros. Ahora bien, si todo esto fuese una cuestión de sensación, ¿publicaría la Jefatura de Policía de Montevideo todas estas cosas en su sitio web? ¿No será entonces que se está reconociendo que existe un problema real y tangible?

Decía Séneca: “Cuando alguna parte del todo cae, la que queda no está segura.” ¿Acaso deberían existir esperas innecesarias en las paradas, en particular en la noche? ¿Soy yo el que se tiene que bajar del ómnibus si sube un grupo de personas alcoholizadas? ¿Deberían existir paradas o zonas oscuras en la ciudad?

Además del manual de instrucciones mencionado, las otras soluciones al problema real han sido la realización de mega operativos en Toledo, Manga, Puntas de Manga, Chacarita de los Padres, Maroñas, Borro, Marconi, 40 Semanas, Cruz de Carrasco y Aquiles Lanza; y como complemento una campaña con frases que rezan “En el Borro hay muchos jóvenes que estudian. No los borres” o “En el 40 semanas hay mucha gente que trabaja todos los días. Yo los defiendo.”

Apuntar con el dedo a esos lugares, lejos de combatir la estigmatización, la potencia. Nos predispone a mirar con prejuicios hacia allí y nos condiciona a una óptica focalizada del problema. Aquí vale la misma crítica que se le hace a las políticas sociales de inserción, o en nombre de la inserción, dirigidas a una población particular. Son exitosas si logran integrar efectivamente en la sociedad a los destinatarios. La inserción debería ser tan solo una etapa y no un estado permanente, como lamentablemente ocurre.

De hecho Mujica dijo en PEPE Coloquios (pág. 139): “A mí me da la impresión de que se quiere meter en cada casa un milico. Pero ¿cuánto cuesta eso? ¿Para qué sirve? ¿Te mejora eso la seguridad? Todo indica que no.” Aunque este año cambió de opinión, puesto que en la página de Presidencia de la República una nota consignaba: “Consultado acerca de seguridad pública en nuestro país y la forma en la que se encaran respuestas para combatir el delito, Mujica dijo que el Gobierno decidió implantar operativos policiales conocidos como “razzias” para marcar presencia en las zonas más conflictivas.”

Sea una sensación o sea un problema real, creo que las soluciones de corto plazo del gobierno no mejoran ninguna de las dos cosas, sino que generan todo lo contrario.

En cuanto al largo plazo, digo que sin una rehabilitación en serio de los que delinquen, poco ocurrirá. Yendo más profundo, me quedo con lo que expresaba el ex candidato a la presidencia de Colombia Antanas Mockus: “Hay ciudadanía si la ley, la conciencia y el qué dirán coinciden para respetar las normas de convivencia.” Y para que esto ocurra los centros educativos tienen que volver a ser el lugar de encuentro de los diferentes. Mientras las razzias de cualquier tipo sustituyan a la educación, seguiremos generando manuales de instrucciones al revés.

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