Nicolás Ortiz

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El país del no se puede (II)

Posted by Nicolás Ortiz On marzo - 25 - 2013ADD COMMENTS

posible_imposibleEl nosepuedismo está instalado en el Uruguay.

Juan Pedro Tinetto, Director del Consejo de Educación Secundaria, y Wilson Netto, Presidente del Consejo Directivo Central, declararon que es inviable replicar el modelo del Liceo Jubilar en el sistema educativo público.

Como primera reflexión, es en mi opinión inentendible que personas que se supone están llamadas por un gobierno, electo éste último por un pueblo, para cambiar las cosas que no funcionan digan que algo no se puede hacer.

Los políticos trazan visiones de país, muestran fotos de un futuro posible e intentan plasmar todo eso en la realidad. Un gobierno se pone en marcha para conducir por los caminos de hacer que las cosas pasen. Pero en Uruguay es diferente; es todo lo contrario.

Ni el Presidente de la República -que ya confesó haber tirado la toalla en lo que a educación se refiere-, ni Tinetto, ni Netto, ni nadie puede decir que algo que es bueno no se puede hacer. En 1876 con 24 años, José Pedro Varela ya estaba pensando en reformar la educación. ¡¡¿¿Qué es lo que no se puede??!!

Tinetto expresó: “[…] hay un detalle muy importante en la aplicación del sistema de ese liceo, que está en lograr los compromisos familiares: el sistema no los puede condicionar a los alumnos, y tenemos que atender también a aquellos que no tienen ningún apoyo de la familia”.

¿Alguien habló de condicionar a los alumnos? ¿Lograr compromisos de parte de la familia implica abandonar a los alumnos que no la tienen?

Dijo Netto: “El Liceo Jubilar tiene un determinado cupo para atender a los estudiantes, mientras que el Consejo de Educación Secundaria atiende a todos los jóvenes por igual. […] Los alumnos del Jubilar deben demostrar su compromiso con el estudio para permanecer en el centro; en tanto, Secundaria no repara en este aspecto para garantizar la continuidad en el liceo.

¿Quién habló de generar  cupos en la Educación Media? ¿Acaso alguien propuso atar el compromiso con la permanencia en el centro educativo?

Para algunos programas del Ministerio de Desarrollo Social se pueden pedir compromisos –del control hablamos otro día-, pero a los padres de los alumnos que asisten al liceo no. No se puede involucrar a los padres con el centro educativo, dándoles la oportunidad de participar en el proceso educativo de sus hijos, e incluso que ellos mismos tengan la chance de educarse allí si así lo quieren. No se puede hacer partícipes a los adultos en las decisiones del liceo junto con las autoridades.

No se puede generar una estabilidad docente que evite el profesorado taxi y que los docentes puedan permanecer en una institución el mayor tiempo posible –cuestión que por cierto el CES cree que se soluciona dictando una resolución absolutamente inaplicable, que implica que no deben haber más módulos de 80 minutos para las asignaturas y que todas las horas deben ser de 40 minutos. Así los docentes en vez de ir dos veces por semana al instituto tienen que ir cinco veces; cosa que funcionaría fantástica si no tuviesen que ir a otros seis liceos para completar su paquete de 50 horas semanales para poder vivir y mantener una familia-.

En el Jubilar no hacen magia. Y tampoco en el liceo 43 de Rincón del Cerro –que el mismo Netto mencionó como ejemplo- , ni en muchos otros centros públicos y privados donde los resultados son buenos. Hacen muchas de las cosas que mencioné -donde por cierto los docentes no son súper hombres y súper mujeres sino los mismos que entran a las aulas de otros liceos-.

Y esto no es una cuestión de cruces ni de tornillos. La cosa es que reformar, cambiar, transformar y jugársela son cosas que en Uruguay ya fueron.

No quiero más políticos ni jerarcas enfermos de nosepuedismo. Las urnas de 2014 espero sean una buena vacuna para este mal crónico y pandémico.

Entre la convicción y la responsabilidad

Posted by Nicolás Ortiz On febrero - 23 - 2013ADD COMMENTS

SCJ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar por una convicción? Esa es la pregunta que yo me haría hoy a la luz de los hechos que vuelven a colocar en boca de todos a la Ley de Caducidad.

Las convicciones son válidas y los que hacemos política somos movidos por ellas, intentamos convencer a otros y soñamos con que se plasmen en hechos concretos.

El Frente Amplio tiene una convicción: que la Ley de Caducidad no debe existir en el ordenamiento jurídico uruguayo porque es una limitante para la búsqueda de la verdad y la justicia. Podremos compartir esto o no, y a lo largo de la discusión histórica de este fondo, podemos colocarnos de un lado o del otro. Y eso está bien.

En 1986 se aprueba la Ley de Caducidad en el Parlamento. Algunos compartieron la solución y otros no. Éstos últimos promovieron un referéndum en 1989 y los acompañó el 43% del pueblo. En 2009 volvieron a consultar a la gente, y esta vez el 48% compartió la convicción.

El Frente Amplio optó por recorrer un camino político que algunos piensan debió culminar en 1989 y otros en 2009; pero más allá de las fechas, y en cualquier caso, con el pronunciamiento del soberano que no acompañó.

Pero la convicción tiene un límite: la responsabilidad.

Porque a partir de allí el camino fue decir que las mayorías no tienen por qué tener la razón, un proyecto de ley interpretativo que naufragó en el Parlamento en 2011 y un último proyecto finalmente sancionado en octubre de ese mismo año, que el 22 de febrero de 2013 la Suprema Corte de Justicia declaró inconstitucional.

Luego de haber desconocido dos veces la voluntad popular, el paso es un juicio político a la Suprema Corte, promovido por el MPP, con el argumento de que ella es “responsable del mantenimiento de la impunidad en Uruguay” y de que los Ministros de la Corte son “dinosaurios amantes de la impunidad, que pretenden negar la justicia“. Y entre nuevas marchas y un incremento de las medidas de seguridad en el edificio de la Suprema Corte y personal para los magistrados que integran la misma, transcurre la convicción ahora embistiendo contra el Poder Judicial.

Y es cierto que la Constitución permite que la Cámara de Representantes acuse ante el Senado a los miembros de la Suprema Corte de Justicia y que el Senado pueda abrir juicio político y separar de sus cargos a los Ministros de la Suprema Corte. Pero el MPP y el Frente Amplio saben que se precisan dos tercios de votos para eso. ¿Y entonces cuál es la intención? Culpar a la oposición de las mismas cosas que hoy culpan a la Corte Suprema.

Es inadmisible que tenga que pagar la justicia, la oposición o cualquier otro, por el irresponsable camino político que el Frente Amplio ha decidido recorrer desde hace un tiempo ya, en aras de una convicción. Lo están diciendo los propios frenteamplistas, que por estas horas se están pasando facturas.

Max Weber decía que actuar de acuerdo a la ética de la responsabilidad “ordena tener en cuenta las consecuencias previsibles de la propia acción”. Esto no significa de ninguna manera claudicar las convicciones, sino entender que por ellas no se puede accionar lesionando principios muy hondos sobre los cuales se apoya la democracia y la convivencia en el Uruguay.

matrimonio_igualitario“El 6 junio de este año hice uso de la palabra en esta Cámara con motivo de los 100 años de la fundación del hoy liceo Nº36 “Instituto José Batlle y Ordóñez”.

Decíamos en esa ocasión que de las necesidades de las personas, de sumirnos en la realidad cotidiana, surgen las evoluciones. Evolucionar significa que las cosas se hacen más complejas. El batllismo supo estar allí a principios del siglo XX para entender esas evoluciones y concretarlas en cambios. Y de eso se trata este proyecto de matrimono igualitario que estamos considerando hoy.

En la oportunidad del 6 de junio hablábamos de que en esa época surgieron exigencias sociales que hicieron las cosas más complejas. Ya había un amplio movimiento a favor del acceso de la mujer a la vida intelectual. Acá en Uruguay, esta discusión tiene un punto de inicio el 2 de junio de 1911, cuando el Poder Ejecutivo remite a la Asamblea General un Mensaje proponiendo la creación de una Sección de Enseñanza Secundaria y Preparatoria para Mujeres en la Universidad de la República. ¡Y qué discusión se desató!

Acerca de las mujeres se sentenciaba: “¿prepararlas para la vida no será prepararlas y darles una educación superior para que luchen contra el hombre?” “¿Crearle horizontes de agitación no será crear en nuestro país, quizás, la mujer sufragista?”

Decía algún diario de la época: “Conveniencia social en estimularla a seguir carreras, sustrayéndola a la misión familiar que parece ser su principal encanto y su vocación más natural y decidida”. El diario “El Día” claro que contestaba a todas estas críticas.

Y es que esta fue una lucha una lucha entre conservadores y reformistas. Eso fue: una lucha entre conservadores y reformistas. Éstos últimos interpretando siempre las evoluciones de las que hablaba y haciéndolas realidad.

Y hay más ejemplos.

Similares cosas se decían sobre la avanzada legislación de Batlle en materia de regulación de la jornada de trabajo, las 8 horas, etc. Decía “El País” en 1923: “Limitación de la jornada de trabajo, descanso semanal; multiplicación galopante de los días festivos, organización de un enjambre de inspectores destinados a resguardar el sagrado derecho de la holganza, interpelaciones porque no se holgazanea suficiente, porque algún pletórico de fuerzas, que considera insuficiente el trabajo y superabundante su energía, quiere ocupar alguna hora más de sus largos días.”

Y sobre el divorcio por sola voluntad de la mujer decía “La Democracia” en 1912: “Si se llegara a votar esta ley en proyecto, que permite la disolución del vínculo matrimonial por voluntad de uno sólo de sus cónyuges, sólo se echaría al surco una semilla más de disolución, cuyos frutos no tardarían en florecer lozanos para provecho de la crápula social que aquí, como en todas partes, vive en las sombras y no se desborda, por temor a la sociedad que la persigue y la detiene con la ley en la mano. Votar esta reforma sería, en atención a nuestro actual estado social, legalizar el libertinaje, que poco tardaría en surgir en sus mil formas depravadas.”

Hoy, la discusión sobre el matrimonio igualitario, vuelve a ser entre conservadores y reformistas.

Y los argumentos que se agitan hoy son otros, o los mismos… quizás algunos con la misma raíz que en el 1900. Escuchamos hoy mismo en la prensa cosas como “freudomarxismo”, “satanización del matrimonio” y destrucción y dilución de la institución matrimonial. Este proyecto no se trata, como se decía en el 1900, de la destrucción de nada. Se trata de la construcción de un marco para una nueva realidad.

¿Acaso no hubo cambios también en la familia? Existen otros arreglos de familia diferentes al matrimonio heterosexual con hijos o hijas. Existen hogares monoparentales, gente que adopta, sola o con alguien, y miles de ejemplos más. ¿Esto destruye “la otra familia”? ¡Claro que no!

Si todo fuera absolutamente inmutable, incluyendo el matrimonio a lo largo de las épocas, la mujer no tendría la capacidad de divorciarse, ni los hijos nacidos fuera del matrimonio tendrían derechos, ni siquiera hubiese podido votar, etc.

Por ahora nada ha ocurrido en los Países Bajos donde se aprobó hace 12 años una ley de matrimonio igualitario, en virtud de la cual 12.000 parejas del mismo sexo han contraído matromonio, o en España donde a partir del 2005 lo hicieron 20.000 de ellas.

Repito lo mismo que aquel 6 de junio: lo que debemos intentar hacer los políticos desde la política es tratar de sumirnos en la realidad para interpretarla y cambiar. Se trataba ‑como sucede y seguirá sucediendo en esto que nos gusta tanto‑ de la eterna lucha entre los que quieren cambiar la realidad y los que no. Entre conservadores y reformistas.

Hoy con este proyecto de matrimonio igualitario hay una nueva invitación a seguir cambiando la realidad.”

La otra pobreza

Posted by Nicolás Ortiz On noviembre - 28 - 2012ADD COMMENTS

La pobreza es una construcción humana. Dentro de cien años seguramente este término significará otras cosas y entonces la mediremos distinto. Más allá de lo que diga un índice o una cifra, cada uno de nosotros incluso, tendrá su propia opinión.

Leía algunos artículos por estos días, dando cuenta de lo contradictorio entre lo que dice Olesker y lo que en realidad pasa en Casavalle (http://www.elobservador.com.uy/noticia/237005/34es-comun-que-los-ninos-sean-violados-permanentemente34/),  o sobre la situación en la Cantera del Zorro, la cual se puede ver por otras zonas de Montevideo si uno recorre un poco. Carlos Tropiano, un hurgador del barrio, dice: “Acá, en La Cantera, nunca hicieron nada.  […] Pero tampoco hay voluntad de nosotros. Nos aburrimos de luchar” (http://www.elobservador.com.uy/noticia/237804/un-barrio-al-fondo-a-la-izquierda/).

Todo esto me hizo acordar a lo que Braulio Bandera nos contaba de la iluminación en La Boyada, o aquella vez que visitamos a Alberto, un vecino de Nuevo París que tenía, junto a otros, una excelente idea para una cooperativa para fabricar ladrillos, a las recorridas con Ney cuando los hurgadores, que clasifican la basura dentro de sus casas, nos decían algunas frases similares a las de Carlos Tropiano.

Hemos visto ya que las transferencias directas de dinero, al menos como están planteadas, no han servido. El MIDES se enfrenta al desafío de qué hacer con el 80% de las personas que se anotaron en los planes de trabajo del Plan de Equidad y que rechazaron un empleo cuando les fue ofrecido.

El dinero no lo es todo parece. Y de eso se trata la verdadera pobreza.

Ayer en una charla con mis primos sobre estos temas, una prima que vive en Santa Catalina me comentaba que el día que pusieron un ABITAB en la zona fue una suerte de revolución. O sea, un lugar donde poder pagar las cuentas sin tener que trasladarse a Las Cadenas o a la Curva Tabárez en ómnibus parece haber cambiado algo.

Imaginemos si llegara el Estado y construyera un lugar donde las personas pudieran aplicar para un empleo a través de una ventanilla única, donde tuviera la posibilidad de informarse sobre oportunidades de vivienda, cómo abrir una empresa, qué derechos tiene como ciudadano,  sacarse la credencial, o lo que se nos pueda ocurrir. También pensemos que por allí hay un complejo deportivo, con cancha de fútbol y gimnasio, donde las personas puedan inscribirse en un campeonato, una policlínica

Y en ese mismo lugar funciona la alcaldía, donde se puede acceder realmente a todos los servicios de la Intendencia de Montevideo,  funcionan las comisiones de fomento del barrio, y todas las Organizaciones No Gubernamentales, y… bueno… sigamos imaginando.

Pensemos en cualquier lugar que ocurriera eso.

Ahora bien, sólo con esto no alcanza. De hecho les pregunté a mis primos: “Ustedes que tienen las ganas de cambiar la realidad, si tuvieran un poco de poder, ¿estarían dispuestos a hacer algo para modificar el entorno en el que viven?” Sí unánime, fuerte y claro.

Entonces llegamos a la parte donde debemos darle la verdadera oportunidad a Braulio, a Carlos, a Alberto, a mis primos y a cualquiera: tenemos que transferirles poder. Los empoderamos, como se dice ahora. ¡El que tenga ganas de cambiar algo tiene que tener la chance real de tomar una decisión y que eso se haga realidad!

Cuando viajé a EE.UU. en agosto, una de las cosas que me sorprendió fue el verdadero poder que  la gente tiene para incidir a nivel local, en su barrio y en su comunidad. Nada nuevo en realidad. Dice Fernando Barreiro sobre el desarrollo local: “La posibilidad de que los actores se identifiquen con los problemas del territorio en el que operan es un aspecto de primera importancia. La cooperación efectiva y la interacción entre actores, estará sujeta a que se identifiquen con una problemática común y estén dispuestos acordar soluciones y tomar decisiones colectivas”.

Y este tipo de dinámica tiene que pasar en el centro cívico del que hablé, en la escuela y en el liceo del barrio, donde la gente socializa y la familia participa, con transferencia de recursos y gestión rendición de los mismos por parte de los protagonistas.

Si puede haber cincuenta millones de dólares para un nuevo edificio del Banco República y algún que otro cargo de confianza en el presupuesto y en la rendición de cuentas, no parece muy descabellado pensar en estas cosas ¿no?

Es que, para mí, ser menos pobre es ser más ciudadano y más libre. El dinero directo al bolsillo no soluciona esta pobreza.

Pienso que la realidad del Partido Colorado hoy dista mucho de la que algunos describen. Se quiere forzar algo que no es y ahí radica el problema.

Errada es la premisa de que los batllistas están de un lado y no del otro en el partido. Es como si alguien se hubiera tomado la molestia de preguntar a todos los colorados “¿Es usted batllista?” y a qué sector pertenece, y encontrarse luego con el resultado de que los que respondieron “sí” están en un lugar y los otros exactamente en otro. Esto no resiste el menor análisis.

Pero aun así, desde hace un tiempo parece ser que la condición necesaria para ser batllista pasa por una cuestión nominativa, recayendo el privilegio entonces en aquellos que utilizan el nomenclátor  adecuado para autodefinirse, o bien la adquieren con total legitimidad por pertenecer o ser parte de algo con tal nombre. E si non, non.

Una suerte de título nobiliario donde, como en la Edad Media, algunos poseían tierra y otros no o algunos eran vasallos y otros no.

Decir lo que uno se considera no está mal; pero si mis dichos se prestan para un desmedido maniqueo donde los buenos están de un lado y los malos del otro, se embarra feo.

Si alguien dice que su propuesta es “republicana y socialdemócrata” en contraposición a otra dentro del partido a la cual “le faltan estos elementos”, entramos en el terreno de la discusión por etiquetas sin contenido alguno. Y ahí sí que se apagó la máquina de pensar.

Y a esto se le suma todavía una escala por niveles de batllismo. ¿Qué diablos significa “batllistas netos” y “batllistas moderados”?

Hagamos otras cosas.

Pienso que cuando logramos discernir entre considerar a las personas objetos de derecho y ciudadanía o considerarlas sujetos de dádiva, entre no encontrar razones para interpelar a Ministros de Estado o sí hacerlo porque constituye base del republicanismo, entre respetar la ley y la Carta Orgánica o saltearlas, entre el mandato del pueblo por sobre todas las cosas o el mandato de las mayorías representativas circunstanciales pese a haberse expresado el pueblo, es cuando podemos empezar a separar entre los unos y los otros.

Lo que tiene que seguir ocurriendo es que cada colorado pueda expresar libre y claramente lo que piensa, y lo que cada uno considera que la bandera significa, pero sin verse tentado a querer apoderarse de ella.

Para erigirse en jueces en estas cuestiones se requiere mucha reflexión y debate, y muchos acuerdos. El Partido Colorado todo lo ha venido haciendo –en la elaboración de su programa de gobierno, en su Congreso Ideológico, etc.- ¿Hace falta más? Siempre. El guante está tirado para quién quiera recogerlo.

Maneco Flores Mora, en ocasión del aniversario del natalicio de José Batlle y Ordóñez el 21 de mayo de 1978, recordaba: “Ante determinada situación en el Interior, una misión que Batlle integra va a hablar con Cuestas. La discusión termina dura entre Batlle y Cuestas. Este último, dueño del poder, se encara a Batlle: – ¡Yo soy más colorado que Ud.! A lo que Batlle contesta con firmeza: – Es posible que Ud. sea tan colorado como yo. Pero más, no.

Batllistas hay en todas partes en el Partido Colorado. Y más batllismo habrá cuando el eslogan y el hashtag den paso a las acciones. Ni más ni menos batllista que nadie. Tanto como los otros que también dicen, y sobre todo hacen.

Así no vale Danilo

Posted by Nicolás Ortiz On septiembre - 26 - 2012ADD COMMENTS

En junio de 2011 escuché al Vicepresidente de la República hablar en la conferencia “Desafío del cambio. La nueva educación”, organizada por la Fundación Wilson Ferreira Aldunate, a la cual me invitaron.

Más de media hora habló Astori sobre las transformaciones que la educación necesita. Si yo no supiera que Astori es del Frente Amplio y que en ese momento se encontraba gobernando el país, hubiese pensado que estábamos en elecciones y que era candidato por algún partido de la oposición. Para el que tenga gusto, lo puede escuchar: http://youtu.be/24PIAnDLG7w

Hoy hay una ley de educación muerta –salvo en la parte antirrepublicana en que los sindicatos están bien plantados en el gobierno de la educación-, acuerdos interpartidarios rotos, una toalla tirada, un CODICEN al cual se le quiere sacar poder –y hasta desmantelarlo si por Lucía fuera- pero donde, irónicamente, se coloca a la mejor ficha que Mujica tiene en la educación: Wilson Netto. Todo esto con el trasfondo del adiós de Seoane que alegó soledad en todo este tiempo que estuvo al frente de la educación del país. A confesión de parte, relevo de pruebas.

Un panorama contradictorio considerando que el 22 de agosto Ehrlich dijo en la interpelación que todo iba fantástico y que el acuerdo educativo se estaba cumpliendo. La misma interpelación en la que Astori levantó su mano para apoyar al Ministro y donde no le dijo las cosas que le escuché decir con tanta claridad en aquel junio del año pasado.

El mismo Vicepresidente que le jura lealtad a Mujica y que le volvió a reclamar mejorar en educación hace unos días.

Astori hizo campaña para ganar la interna de su partido político y perdió. Aceptó luego la candidatura para acompañar a Mujica en la fórmula presidencial y eso quiere decir que asumió el compromiso de gobernar junto a él. La responsabilidad por el absoluto fracaso que el país vive en la educación es también la de él. La gente lo votó junto a Mujica para que se haga cargo, y no para que reviva una interna perdida hace rato.

Así, no vale.

Decía Churchill que el precio de la grandeza es la responsabilidad. Silencio en el Parlamento y reclamos de campaña en la tribuna no son talla de estadista. Electorero y pico.

Para rematar el “yonofuismo” astorista, se habla ahora de uniforme y de aumentar la caja chica para que los centros educativos puedan hacer reparaciones. Muy poco para el país de primera que prometieron.

El país del no se puede

Posted by Nicolás Ortiz On septiembre - 3 - 2012ADD COMMENTS

La mentira más grande que escuché al Presidente José Mujica en lo que va de su mandato, es que nada puede hacerse para mejorar la educación. O mejor dicho, la mentira viene desde su discurso de asunción a la primera magistratura.

Para comenzar, la misma mayoría parlamentaria que aprobó la ley de educación en el período de Tabaré Vázquez, puede derogar o modificar esa ley ya mismo si es que el Presidente o el Frente Amplio se lo propone. Esta ley incorporó a representantes sindicales en el gobierno de la educación con la funesta consecuencia de la que el propio Presidente de la República parece estar al tanto.

Pero además de este modelo de conducción que en poco tiempo ha demostrado su rotundo fracaso, quizás el Presidente haya olvidado que el resto de las autoridades de la educación, en todos sus niveles, son designadas por el gobierno. Y si el problema continúa siendo, cómo él mismo dijo, que “se confunde autonomía con soberanía, cuando es el Estado el que pone los chanchos“, entonces que remueva a las personas que no han sabido estar a la altura de hacer lo que hay que hacer. Y ya hemos escuchado a Astori decir que consideró que el Ministerio de Educación y Cultura debería jugar un papel un poco más influyente, o al Partido Socialista ponerse de punta con el tema y reclamando un cambio de rumbo, o a Cánepa expresando que el debe más grande del gobierno es la gestión de la educación. Después de todo eso, 16 manitos levantadas en la Cámara de Senadores apoyando incondicionalmente al Ministro Ehrlich.

Para dar el perfecto remate, la senadora Topolansky es partidaria de eliminar el Codicen y declara que “hay un problema de voluntad” en la educación y que hay que “hacer menos declaraciones“. ¡La contradicción servida de nuevo! Si la senadora cree que hay un problema de voluntad, entonces la falla son las personas y no el órgano que habilita a que las personas hagan las cosas. Si hay que hacer menos declaraciones, empecemos por casa, y que se lleven adelante las cosas que la senadora viene escuchando desde hace por lo menos siete años en la Comisión de Educación del Senado. Se sabe de memoria que el sistema educativo está hecho para alumnos que existieron hace 100 años, y que la descentralización y autonomía no pasan por eliminar el Codicen, sino porque éste esté integrado por personas que crean en el país del sí se puede, porque cada centro educativo tenga autonomía para gestionar sus recursos en serio, separar lo educativo de lo administrativo, generar currículas propias, dejar actuar a la gente que intenta proponer y hacer algo diferente, que el centro educativo sea la vanguardia de la comunidad –sin techos y paredes cayéndose, ni baños con inodoros sin funcionar… como para arrancar ¿no?-, y miles de etcéteras que ya están sobre la mesa.

Las cosas buenas que tiene la ley son letra muerta, igual que el acuerdo educativo. Y por si el Presidente y la senadora Topolansky no lo recuerdan, al Poder Ejecutivo y a las autoridades de la educación les compete hacer cumplir lo escrito. Fue el propio Presidente el que sugirió el doble voto, pero ahora tira la toalla cediendo a las presiones de siempre. Importan más los sindicatos que la política y que la ley. En ese orden. Los que el pueblo eligió en las urnas se resignan.

Y soy de los que quiere sentarse en la primera fila del teatro para ver la segunda parte de esta historia, donde los sindicatos también accederán a la dirección de las empresas públicas. La pulseada ya empezó. Más allá del fondo de la cuestión, en el país del no se puede y con los sindicatos que están a la vista, es preocupante que se concrete algo así.

Como sea, seguimos en el país del no se puede, con gobernantes que creen, como en los cuentos de hadas, que repitiendo una palabra tres veces las cosas se hacen realidad.

Intangibles

Posted by Nicolás Ortiz On julio - 29 - 2012ADD COMMENTS

Días atrás tuve la oportunidad de escuchar una exposición de Juan Carlos Doyenart, Director de Interconsult, en ocasión de acompañar a Adrián Peña en los tres años de la agrupación “Destino Canelones”.

Muchos elementos se pusieron sobre la mesa e incitaron a la reflexión.

Una de las encuestas que realizó la empresa, reveló cuáles son los principales problemas para los uruguayos al día de hoy. Nada nuevo: seguridad, educación y salud. Pero a esto se suma el abrumador crecimiento en pocos años de la cantidad de personas que percibe esas tres cuestiones como problemas.

Después de la liberación de presos, del colapso del sistema carcelario que lejos está de rehabilitar, de la fallida política de atención a los menores que delinquen, de reestructuras en la policía, de recursos extraordinarios votados en el Parlamento por todos los partidos políticos, de infinidad de proyectos de ley presentados por el Partido Colorado durmiendo en cajones (http://www.partidocolorado.com.uy/temas/Proyectos-de-ley-presentados-por-el-Partido-Colorado-en-materia-de-seguridad/25), de medidas anunciadas con bombos y platillos por el gobierno de turno, algunas viejas conocidas y otras nuevas lejos de ser soluciones, la gente sigue creyendo que la seguridad es un problema. Después de una ley de educación que es letra muerta, de dos acuerdos interpartidarios, de 50 medidas presentadas por el Partido Colorado, de recursos volcados y del Sistema Integrado de Salud, los uruguayos continúan pensando que la educación y la salud son problemas.

Todas estas cosas son tangibles. Pero hay otras cuestiones más preocupantes, que a veces nos cuesta percibir, las notamos menos o simplemente pasan desapercibidas. Yo los llamo intangibles: la pérdida del valor del trabajo, la pérdida del valor de la educación y los ejemplos que como sociedad construimos.

Para mi asombro, de acuerdo a la encuesta referida, los uruguayos bajaron radicalmente su percepción de que la pobreza es un problema en el país. Desde el arribo del MIDES y de las transferencias directas, que son tangibles, ha sonado bastante en los oídos de la gente que el Frente Amplio ha hecho lo que otros no hicieron por los pobres. Pero solucionar la pobreza no es dar dinero sin contrapartida, ni tampoco hacer de una situación que debería ser transitoria, algo permanente. Porque todo esto es condenar a las personas a la dependencia. Y ahí es donde el intangible de la pérdida del valor del trabajo se va acumulando. Es el mismo MIDES el que quedó sorprendido cuando se percató que el 80% de las personas que se anotaron en los planes de trabajo del Plan de Equidad rechazaron un empleo cuando les fue ofrecido.

Amartya Sen, Premio Nobel de Economía y referente del PNUD en materia de desarrollo, dice que “El desarrollo como libertad se enfoca en la libertad para lograr los objetivos en la vida que una persona elige con su razonamiento.” Y agrega: “Si una persona tiene motivos para no querer estar desempleada -y esa razón existe porque nos gusta trabajar, nuestra seguridad, el ingreso y el auto respeto y el respeto de otros asociado con el empleo- entonces el empleo mismo se convierte en una virtud importante.

El gobierno no entiende que el dinero, por sí solo, no soluciona la pobreza. Más bien, si miramos el intangible y atendemos a Amartya Sen, agrava el problema; porque al final del día las personas terminarán perdiendo su libertad de ser felices.

La educación ha perdido valor porque el sistema educativo está obsoleto. La reforma que se necesita es muy profunda y no ha habido nadie que se la juegue para cambiar nada. El centro educativo ha dejado de ser la vanguardia y se está olvidando que el alumno es el centro de todas las cuestiones. Vuelvo a remitir al trabajo elaborado para UNICEF por Gustavo De Armas y Alejandro Retamoso, donde se vio que las principales razones por las que los alumnos dejaron de asistir a clase fueron falta de interés o interés por aprender otras cosas. Es que este intangible implica que no se está preparando a los jóvenes para el mundo que ellos viven, y por eso ellos perciben que el liceo no les aporta lo necesario para ser alguien en la vida.

Sumado a todo lo anterior, los ejemplos que estamos construyendo como sociedad, dejan bastante que desear. Es el Uruguay de los buenos y los malos, de los pobres y los ricos, de los oficialistas y de los opositores. Los modelos de éxito que están instalados conforman un escenario que de seguro no tiene un buen final. Doyenart explicaba que 3 de cada 4 uruguayos cree que la gente es rica porque nace rica, porque explota a otro o porque tiene suerte. Sólo 1 de esos 4 piensa que las personas son ricas por su capacidad, su trabajo o su esfuerzo personal.

Estos intangibles que no parecen importantes en el día a día, serán los principales problemas de los años por venir. Si cada vez menos personas piensan que el trabajo y la educación son los medios para ser felices, si el Estado no brinda los marcos para que esto no sea así y si los ejemplos pasan por construir una sociedad dividida, entonces el Uruguay que no queremos está servido.

Buen provecho.

A 100 años del Instituto José Batlle y Ordóñez

Posted by Nicolás Ortiz On junio - 24 - 2012ADD COMMENTS

A 100 años de la fundación del hoy liceo Nº36 “Instituto José Batlle y Ordóñez”, la Cámara de Representantes rindió un homenaje a esos efectos el 6 de junio. Transcribo las palabras que pronuncié en nombre del Partido Colorado en tal ocasión.

“SEÑOR PRESIDENTE (Bianchi).- Tiene la palabra el señor Diputado Ortiz.

SEÑOR ORTIZ.- Señor Presidente: debo decir que el señor Diputado Sabini me allanó bastante el camino respecto a las reflexiones que hoy quería compartir en esta Cámara. Y voy a comenzar con una cosa que decía Antonio Grompone acerca de la obra educacional de Batlle.

Miren lo que decía: “Se destaca así una condición profunda en el arte de gobernar que consiste en no buscar, ni desear, ni juzgar las iniciativas por la originalidad, porque las transformaciones más radicales surgen a menudo de las ideas más simples, especialmente en materia educacional, en donde Batlle ha marcado claramente la culminación de una pedagogía de Estado”.

Es que, señor Presidente, de las necesidades de las personas, de sumirnos en la realidad cotidiana, surgen las grandes evoluciones. Evolucionar significa que las cosas se hacen más complejas, en este caso, en el sentido positivo. Y precisamente porque las necesidades de las personas se hicieron más complejas, ¡vaya si el batllismo supo estar a principios del siglo XX para entender esas evoluciones y concretarlas en cambios! Eso es lo que hoy quiero rescatar de lo que adelantaba en su intervención el señor Diputado Sabini respecto al Instituto Batlle y Ordóñez, el IBO.

Resulta que en esa época surgieron las exigencias sociales e hicieron las cosas más complejas. Ya había un amplio movimiento a favor del acceso de la mujer a la vida intelectual. En Alemania, en Canadá, en Estados Unidos, en Rusia, en Francia, en Inglaterra, en todos ellos, ya existían colegios e institutos de enseñanza femeninos e, inclusive, de estudios superiores. Acá, en Uruguay, esta discusión tiene un punto de inicio el 2 de junio de 1911, cuando el Poder Ejecutivo remite a la Asamblea General un Mensaje proponiendo la creación de una Sección de Enseñanza Secundaria y Preparatoria para Mujeres en la Universidad de la República; y de ahí la discusión desatada. ¡Y vaya si se desató una discusión!, porque fue una lucha entre conservadores y reformistas. Eso fue: una lucha entre conservadores y reformistas, estos últimos, los reformistas, interpretando siempre las evoluciones de las que hablaba y haciéndolas materia.

El señor Diputado Sabini hablaba de ciertas opiniones opuestas al proyecto. Yo quiero destacar algunas otras. Adviértase por dónde pasaba la discusión: estaban preocupados por el riesgo de que la educación científica aumentara el proletariado del bachillerato. Acerca de las mujeres se preguntaban: ¿prepararlas para la vida no será prepararlas y darles una educación superior para que luchen contra el hombre? ¿Crearle horizontes de agitación no será crear en nuestro país, quizás, la mujer sufragista?

Decía algún diario de la época: “Conveniencia social en estimularla a seguir carreras, sustrayéndola a la misión familiar que parece ser su principal encanto y su vocación más natural y decidida”. El diario “El Día”, ¡bueno!, contestaba a todas estas críticas y llegó a hacer una encuesta sobre el tema. En ese diario se podía leer: “Hoy pueden estudiar las mujeres en promiscuidad con los estudiantes varones: pero por los inconvenientes naturales de esa condición una considerable cantidad de mujeres se abstiene de concurrir a la Universidad. Se trata de eliminar esos inconvenientes para que ninguna mujer deje de instruirse porque se sienta cohibida por circunstancias que justifican plenamente las preocupaciones sociales a este respecto”.

Emilio Frugoni, socialista, estaba en la posición un poco más radical porque quería el sistema mixto, pero entendió que la sociedad de ese entonces no estaba preparada para ese cambio y acompañó el proyecto del batllismo.

Y de eso se trató: de una discusión entre conservadores y reformistas: los reformistas por un lado y los conservadores por otro. Eso está inscripto, además ‑para hacer un breve resumen‑, en la obra educacional que el reformismo llevó adelante. Ya en la primera Presidencia de Batlle y Ordóñez se afectan terrenos para la edificación y se construyen los actuales edificios universitarios. Una obra de esa envergadura nunca más se llevó a cabo en la historia del país. Inclusive, hay un decreto de 22 de noviembre de 1906, donde se disponía la creación en campaña de escuelas de estudios secundarios, que se denominarían “liceos”.

Es sabido que el 4 de mayo de 1911, el Presidente Batlle y Ordóñez envía al Parlamento el proyecto para la creación de los liceos departamentales. Y es en 1913 ‑como ya mencionó el señor Diputado Sabini‑ comenzó a funcionar la Universidad de Mujeres, en la esquina de las calles Soriano y Paraguay, destinada a la enseñanza secundaria de las señoritas, fundada en 1912 por José Batlle y Ordóñez, transformada luego en la Sección Femenina de Enseñanza Secundaria, y más tarde en el Instituto Batlle y Ordóñez, popularmente conocido como liceo femenino o “la femenina”. Muchos años después, el 13 de julio de 1939, se inaugura la nueva sede de la calle Agraciada.

Finalizo diciendo que allí, cuando Grompone habla de la simpleza de las ideas, hay que sumirse en la complejidad de la realidad para intentar interpretarla, y con ideas muy sencillas sin duda que se puede cambiar la realidad, porque todas estas ideas, que son sencillas, simplemente parten de esa complejización de la realidad, y eso es, en definitiva, lo que debemos intentar hacer los políticos desde la política: tratar de sumirnos en la realidad para cambiarla. Se trataba ‑como sucede y seguirá sucediendo en esto que nos gusta tanto‑ de la eterna lucha entre los que quieren cambiar la realidad y los que no; y sin duda alguna que el Instituto Batlle y Ordóñez es una demostración de que la realidad efectivamente se puede cambiar si partimos directamente de ella, con ideas muy sencillas. Así que está hecha la invitación a seguir cambiando la realidad.

Muchas gracias.”

A 156 años, ¡salú!

Posted by Nicolás Ortiz On mayo - 21 - 2012ADD COMMENTS

Les dejo para reflexionar, el texto del proyecto de ley que Batlle y Ordóñez presentara en 1914 referido a la gratuidad en la enseñanza.

“Montevideo, 17 de noviembre de 1914

H. Asamblea General

Tengo el agrado de someter a la aprobación de V.H. un proyecto de ley exonerando de los derechos de matrículas y exámenes a los alumnos reglamentados de enseñanza secundaria, y facultando al Poder Ejecutivo para extender este beneficio a todos los demás estudiantes.

La exoneración propuesta se limita por ahora a los estudiantes reglamentados de enseñanza secundaria, porque ésta, por su finalidad, está destinada aumentar la cultura general del pueblo, y se requiere la calidad de reglamentados, porque para que la tenga es necesario que los estudiantes se consagren a los cursos, quedando, por ello, casi siempre inhabilitados para ganarse la vida, mientras que los libres pueden hacerlo.

Los tributos que se pagan actualmente por concepto de la enseñanza secundaria son los siguientes:

Primer año: matrículas y exámenes (8 materias), $32.

Segundo año: ídem ídem ídem (10 materias), $40.

Tercer año: ídem ídem ídem (11 materias), $44.

Cuarto año: ídem ídem ídem (11 materias), $44.

Como la duración de los cursos es, más o menos, de ocho meses, resulta que la enseñanza secundaria cuesta a cada alumno una cantidad que varía, según los años, entre cuatro y cinco pesos mensuales. Si a ésta se agrega lo que debe gastar por compra de textos, por locomoción, por ropa (pues el medio requiere una cierta corrección en el vestir), etc., se verá que dicha enseñanza es muy costosa y que sólo la aprovecharán los niños pudientes, contrariándose así el propósito de extenderla al mayor número posible para elevar la cultura media del pueblo.

La enseñanza secundaria, persiguiendo el mismo fin que la primaria, debe, como ésta, ser gratuita.

Pero se dirá que esa resolución es por ahora inconveniente, dado el estancamiento de las rentas. Podría contestarse a es objeción diciendo que si existiesen dificultades económicas para el Estado, también las hay, y mayores, para los estudiantes, -con la diferencia de que el primero puede procurarse nuevos recursos para hacer frente a los desequilibrios que se produzcan en las rentas universitarias-, y en cambio, a los segundos, la subsistencia del estado de cosas que se trata de remediar, impondría el abandono de los cursos, lo que representaría no sólo un sacrificio individual, siempre doloroso, sino aún un posible perjuicio para el país, al cual afectaría en último término esa restricción de la cultura universitaria.

Aun cuando la Universidad concede fácilmente las exoneraciones, esta circunstancia no tiene mayor fuerza como argumento en contra de la reforma propuesta; en primer término, porque la facilidad de otorgar la franquicia sólo puede conducir a establecer desigualdades irritantes entre individuos de situación análoga, favoreciendo a los menos escrupulosos; en segundo lugar, porque, como se exige siempre una  justificación de indigencia, que implica, en el concepto general, una verdadera humillación, muchos preferirían cualquier sacrificio, antes de someterse a esa obligación reglamentaria; y en tercer lugar, porque existe un gran número de familias de modestos empleados y de pequeños industriales, que no son pobres, dentro del significado corriente de la palabra, y que, por consiguiente, no pueden acogerse al indicado beneficio, y en tal virtud tienen por necesidad pagar crecidas sumas, desequilibrando el exiguo presupuesto doméstico, e imponiéndose verdaderas privaciones de orden material.

Por otra parte, si las exoneraciones son muy numerosas, es un argumento más en favor de la supresión de los tributos universitarios y de que se legalice una situación que, de hecho, ya existe.

Como queda expresado, esa reforma se limitará por ahora a los estudiantes reglamentados, pero se faculta al Poder Ejecutivo para extender ese beneficio a los demás estudiantes cuando el estado de las rentas lo permita.

[…]

Al declarar este asunto incluido en los que motivaron la convocatoria a sesiones extraordinarias, me es grato saludar a V.H. con mi mayor consideración

José Batlle y Ordóñez

Baltasar Brum”

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