Cuando compramos cualquier electrodoméstico, el manual de instrucciones nos indica todo lo que tenemos que hacer. Desde lo más lógico, como puede ser enchufarlo, hasta cómo solucionar algún posible problema. Puede parecer evidente decir que cuando vamos a adquirir un aparato, no estamos predispuestos a pensar que no va a funcionar. Y el manual, por cierto, no trasmite tampoco esa sensación. Más bien todo lo contrario. De hecho la sección “solución de problemas” está al final y a lo sumo abarca dos carillas. Imaginen por un momento que al abrir el manual la cosa fuera al revés: que las primeras 20 carillas hablaran de cómo solucionar un malfuncionamiento.
En http://www.policia.gub.uy/ existe sin embargo un manual de instrucciones que justamente está hecho a la inversa. Se trata de una serie de consejos acerca de la seguridad. Allí se expresan cosas tales como:
- “Si viaja en transporte público, trate de conocer los horarios nocturnos con precisión, de esa manera evitará esperas innecesarias en las paradas.”
- “Si observa que ha subido un grupo de personas alcoholizadas, bájese y se evitará problemas.”
- “Póngase a resguardo de una luz si la parada se encuentra en un área oscura.”
- “Si viaja en auto, viaje siempre con las puertas trabadas y las ventanillas levantadas.”
- “Si se detiene a preguntar un dato o dirección no baje la ventanilla totalmente sino un pequeño espacio, el necesario sólo para hablar.”
- “Si se para a conversar con un extraño para pedir un dato o dirección, asegúrese de tener la marcha puesta y el pedal de embrague apretado, de manera de salir disparado si las circunstancias lo requieren.”
- “Si alguien le indica que se ha pinchado su neumático, trate de llegar a un lugar iluminado o donde haya gente para detenerse y hacer los controles necesarios.”
Si como se ha dicho, la cuestión de la inseguridad está en el terreno de la sensación, ¿acaso esto no contribuye a agravar lo que sienten las personas? Parece que los ciudadanos tenemos que estar predispuestos a que algo salga muy mal y salir con una cartilla de instrucciones para cuidarnos de cosas que en realidad no deberían ocurrir; o al menos la aspiración sería que si ocurren afecten lo menos posible nuestra vida. Es probable que si el Ministerio del Interior dispusiera de un patrullaje digno todos nos sentiríamos más seguros. Ahora bien, si todo esto fuese una cuestión de sensación, ¿publicaría la Jefatura de Policía de Montevideo todas estas cosas en su sitio web? ¿No será entonces que se está reconociendo que existe un problema real y tangible?
Decía Séneca: “Cuando alguna parte del todo cae, la que queda no está segura.” ¿Acaso deberían existir esperas innecesarias en las paradas, en particular en la noche? ¿Soy yo el que se tiene que bajar del ómnibus si sube un grupo de personas alcoholizadas? ¿Deberían existir paradas o zonas oscuras en la ciudad?
Además del manual de instrucciones mencionado, las otras soluciones al problema real han sido la realización de mega operativos en Toledo, Manga, Puntas de Manga, Chacarita de los Padres, Maroñas, Borro, Marconi, 40 Semanas, Cruz de Carrasco y Aquiles Lanza; y como complemento una campaña con frases que rezan “En el Borro hay muchos jóvenes que estudian. No los borres” o “En el 40 semanas hay mucha gente que trabaja todos los días. Yo los defiendo.”
Apuntar con el dedo a esos lugares, lejos de combatir la estigmatización, la potencia. Nos predispone a mirar con prejuicios hacia allí y nos condiciona a una óptica focalizada del problema. Aquí vale la misma crítica que se le hace a las políticas sociales de inserción, o en nombre de la inserción, dirigidas a una población particular. Son exitosas si logran integrar efectivamente en la sociedad a los destinatarios. La inserción debería ser tan solo una etapa y no un estado permanente, como lamentablemente ocurre.
De hecho Mujica dijo en PEPE Coloquios (pág. 139): “A mí me da la impresión de que se quiere meter en cada casa un milico. Pero ¿cuánto cuesta eso? ¿Para qué sirve? ¿Te mejora eso la seguridad? Todo indica que no.” Aunque este año cambió de opinión, puesto que en la página de Presidencia de la República una nota consignaba: “Consultado acerca de seguridad pública en nuestro país y la forma en la que se encaran respuestas para combatir el delito, Mujica dijo que el Gobierno decidió implantar operativos policiales conocidos como “razzias” para marcar presencia en las zonas más conflictivas.”
Sea una sensación o sea un problema real, creo que las soluciones de corto plazo del gobierno no mejoran ninguna de las dos cosas, sino que generan todo lo contrario.
En cuanto al largo plazo, digo que sin una rehabilitación en serio de los que delinquen, poco ocurrirá. Yendo más profundo, me quedo con lo que expresaba el ex candidato a la presidencia de Colombia Antanas Mockus: “Hay ciudadanía si la ley, la conciencia y el qué dirán coinciden para respetar las normas de convivencia.” Y para que esto ocurra los centros educativos tienen que volver a ser el lugar de encuentro de los diferentes. Mientras las razzias de cualquier tipo sustituyan a la educación, seguiremos generando manuales de instrucciones al revés.
Popularity: 29% [?]



