Nicolás Ortiz

El blog de Nicolás Ortiz

La otra pobreza

Posted by Nicolás Ortiz On noviembre - 28 - 2012

La pobreza es una construcción humana. Dentro de cien años seguramente este término significará otras cosas y entonces la mediremos distinto. Más allá de lo que diga un índice o una cifra, cada uno de nosotros incluso, tendrá su propia opinión.

Leía algunos artículos por estos días, dando cuenta de lo contradictorio entre lo que dice Olesker y lo que en realidad pasa en Casavalle (http://www.elobservador.com.uy/noticia/237005/34es-comun-que-los-ninos-sean-violados-permanentemente34/),  o sobre la situación en la Cantera del Zorro, la cual se puede ver por otras zonas de Montevideo si uno recorre un poco. Carlos Tropiano, un hurgador del barrio, dice: “Acá, en La Cantera, nunca hicieron nada.  […] Pero tampoco hay voluntad de nosotros. Nos aburrimos de luchar” (http://www.elobservador.com.uy/noticia/237804/un-barrio-al-fondo-a-la-izquierda/).

Todo esto me hizo acordar a lo que Braulio Bandera nos contaba de la iluminación en La Boyada, o aquella vez que visitamos a Alberto, un vecino de Nuevo París que tenía, junto a otros, una excelente idea para una cooperativa para fabricar ladrillos, a las recorridas con Ney cuando los hurgadores, que clasifican la basura dentro de sus casas, nos decían algunas frases similares a las de Carlos Tropiano.

Hemos visto ya que las transferencias directas de dinero, al menos como están planteadas, no han servido. El MIDES se enfrenta al desafío de qué hacer con el 80% de las personas que se anotaron en los planes de trabajo del Plan de Equidad y que rechazaron un empleo cuando les fue ofrecido.

El dinero no lo es todo parece. Y de eso se trata la verdadera pobreza.

Ayer en una charla con mis primos sobre estos temas, una prima que vive en Santa Catalina me comentaba que el día que pusieron un ABITAB en la zona fue una suerte de revolución. O sea, un lugar donde poder pagar las cuentas sin tener que trasladarse a Las Cadenas o a la Curva Tabárez en ómnibus parece haber cambiado algo.

Imaginemos si llegara el Estado y construyera un lugar donde las personas pudieran aplicar para un empleo a través de una ventanilla única, donde tuviera la posibilidad de informarse sobre oportunidades de vivienda, cómo abrir una empresa, qué derechos tiene como ciudadano,  sacarse la credencial, o lo que se nos pueda ocurrir. También pensemos que por allí hay un complejo deportivo, con cancha de fútbol y gimnasio, donde las personas puedan inscribirse en un campeonato, una policlínica

Y en ese mismo lugar funciona la alcaldía, donde se puede acceder realmente a todos los servicios de la Intendencia de Montevideo,  funcionan las comisiones de fomento del barrio, y todas las Organizaciones No Gubernamentales, y… bueno… sigamos imaginando.

Pensemos en cualquier lugar que ocurriera eso.

Ahora bien, sólo con esto no alcanza. De hecho les pregunté a mis primos: “Ustedes que tienen las ganas de cambiar la realidad, si tuvieran un poco de poder, ¿estarían dispuestos a hacer algo para modificar el entorno en el que viven?” Sí unánime, fuerte y claro.

Entonces llegamos a la parte donde debemos darle la verdadera oportunidad a Braulio, a Carlos, a Alberto, a mis primos y a cualquiera: tenemos que transferirles poder. Los empoderamos, como se dice ahora. ¡El que tenga ganas de cambiar algo tiene que tener la chance real de tomar una decisión y que eso se haga realidad!

Cuando viajé a EE.UU. en agosto, una de las cosas que me sorprendió fue el verdadero poder que  la gente tiene para incidir a nivel local, en su barrio y en su comunidad. Nada nuevo en realidad. Dice Fernando Barreiro sobre el desarrollo local: “La posibilidad de que los actores se identifiquen con los problemas del territorio en el que operan es un aspecto de primera importancia. La cooperación efectiva y la interacción entre actores, estará sujeta a que se identifiquen con una problemática común y estén dispuestos acordar soluciones y tomar decisiones colectivas”.

Y este tipo de dinámica tiene que pasar en el centro cívico del que hablé, en la escuela y en el liceo del barrio, donde la gente socializa y la familia participa, con transferencia de recursos y gestión rendición de los mismos por parte de los protagonistas.

Si puede haber cincuenta millones de dólares para un nuevo edificio del Banco República y algún que otro cargo de confianza en el presupuesto y en la rendición de cuentas, no parece muy descabellado pensar en estas cosas ¿no?

Es que, para mí, ser menos pobre es ser más ciudadano y más libre. El dinero directo al bolsillo no soluciona esta pobreza.

Leave a Reply

TAG CLOUD

About Me

\"Siempre hay un camino bueno para los hombres buenos y de fuerte voluntad.\"

Twitter

    Photos

    17082010424170820104231708201042017082010419