Nicolás Ortiz

El blog de Nicolás Ortiz

Inútiles para el mundo

Posted by Nicolás Ortiz On abril - 25 - 2011

La Rural del Prado. Una buena semana para que los montevideanos veamos el campo a la vuelta de la esquina. Un mundo de gente. Familias enteras mirando las domas y visitando stands. La clásica “Semana Criolla” pinta las sonrisas de siempre.

También se pueden ver otras cosas que empiezan a tener tinte de clásicos. Mientras hablaba con un par de gurises que vendían chocolates  “Nikolo” en la puerta de Lucas Obes, obreros del SUNCA gritaban “¡La unión hace la fuerza! ¡La eterna lucha patrón – obrero!”, mientras repartían volantes denunciando las desigualdades de siempre. Los vestigios de un mundo anacrónico versus la realidad de la ausencia de sueños.

“[…] Todo sucede como si redescubriéramos con angustia una realidad que, habituados al crecimiento económico, al empleo casi pleno, al progreso de la integración y a la generalización de las protecciones sociales, ya creíamos curada: una vez más, la existencia de ‘inútiles para el mundo’, sujetos y grupos que se han vuelto supernumerarios ante la actualización en curso de las competencias económicas y sociales.” (Castel, Robert, “Las metamorfosis de la cuestión social. Una crónica del salariado.”).

Fuerte, ¿no? Castel va aún más allá. La nueva problemática es que estas personas, supernumerarios, no representan como en otras épocas una fuerza de presión, ni un potencial de lucha. Simplemente no ocupan un lugar en la sociedad. La sociedad puede prescindir de ellos. Así de sencillo. No tienen un lugar en el mundo.

Una nueva manifestación de una vieja problematización. Un nuevo desafío que implica un Estado que pueda encontrar una solución. Al menos esto para los que aún creemos en el Estado como líder del progreso.

Y no se trata sólo de tener  trabajo, sino de qué tipo de trabajo. Porque la precariedad del empleo es a veces más importante que el empleo en sí mismo. Y todo se conjuga para dar como resultado la no utilidad social y el no reconocimiento público, y aún, un apartamiento a una condición también precaria de ciudadano. O sea “inútiles para el mundo”.

Basta que haya un solo uruguayo “inútil para el mundo” para que todos los uruguayos prestemos atención. Están por las calles pidiendo monedas, dentro de sus casas reciclando basura, en las esquinas limpiando vidrios, en la Rural del Prado vendiendo chocolates “Nikolo”.

Las políticas públicas no ayudan. La educación actual tampoco. Están lejos de crear lugares en el mundo para la gente. “Feudalización”, “favelización”, “lateros” y “punteros” ya son cosas de todos los días.

Y se trata entonces de qué modelos estamos edificando como sociedad. Y eso lo cimentan dos cosas: cada uno de nosotros y la política. Nosotros tenemos una culpa mayúscula porque inevitablemente, más o menos, tendemos a estigmatizar. Y la política faltó sin aviso.

Cuando la política falta un día y el otro también, se corre el riesgo de entrar en la desconfianza hacia la democracia. Y si todavía algunos (muchos) trivializan a las mayorías, la mesa está servida.

Después de todo esto voy a hacer un acto confesional: todavía creo en Uruguay. Claro que en uno muy diferente al que tenemos, el cual espero sea tan sólo sea una edición limitada que el futuro que será pasado se coma. Y si alguien se pregunta por qué, los dejo con Jorge Luis Borges: ¿Por qué tengo que creer que un subsecretario es más real que un sueño?

Leave a Reply

TAG CLOUD

About Me

\"Siempre hay un camino bueno para los hombres buenos y de fuerte voluntad.\"

Twitter

    Photos

    17082010424170820104231708201042017082010419