Nicolás Ortiz

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Entre la convicción y la responsabilidad

Posted by Nicolás Ortiz On febrero - 23 - 2013

SCJ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar por una convicción? Esa es la pregunta que yo me haría hoy a la luz de los hechos que vuelven a colocar en boca de todos a la Ley de Caducidad.

Las convicciones son válidas y los que hacemos política somos movidos por ellas, intentamos convencer a otros y soñamos con que se plasmen en hechos concretos.

El Frente Amplio tiene una convicción: que la Ley de Caducidad no debe existir en el ordenamiento jurídico uruguayo porque es una limitante para la búsqueda de la verdad y la justicia. Podremos compartir esto o no, y a lo largo de la discusión histórica de este fondo, podemos colocarnos de un lado o del otro. Y eso está bien.

En 1986 se aprueba la Ley de Caducidad en el Parlamento. Algunos compartieron la solución y otros no. Éstos últimos promovieron un referéndum en 1989 y los acompañó el 43% del pueblo. En 2009 volvieron a consultar a la gente, y esta vez el 48% compartió la convicción.

El Frente Amplio optó por recorrer un camino político que algunos piensan debió culminar en 1989 y otros en 2009; pero más allá de las fechas, y en cualquier caso, con el pronunciamiento del soberano que no acompañó.

Pero la convicción tiene un límite: la responsabilidad.

Porque a partir de allí el camino fue decir que las mayorías no tienen por qué tener la razón, un proyecto de ley interpretativo que naufragó en el Parlamento en 2011 y un último proyecto finalmente sancionado en octubre de ese mismo año, que el 22 de febrero de 2013 la Suprema Corte de Justicia declaró inconstitucional.

Luego de haber desconocido dos veces la voluntad popular, el paso es un juicio político a la Suprema Corte, promovido por el MPP, con el argumento de que ella es “responsable del mantenimiento de la impunidad en Uruguay” y de que los Ministros de la Corte son “dinosaurios amantes de la impunidad, que pretenden negar la justicia“. Y entre nuevas marchas y un incremento de las medidas de seguridad en el edificio de la Suprema Corte y personal para los magistrados que integran la misma, transcurre la convicción ahora embistiendo contra el Poder Judicial.

Y es cierto que la Constitución permite que la Cámara de Representantes acuse ante el Senado a los miembros de la Suprema Corte de Justicia y que el Senado pueda abrir juicio político y separar de sus cargos a los Ministros de la Suprema Corte. Pero el MPP y el Frente Amplio saben que se precisan dos tercios de votos para eso. ¿Y entonces cuál es la intención? Culpar a la oposición de las mismas cosas que hoy culpan a la Corte Suprema.

Es inadmisible que tenga que pagar la justicia, la oposición o cualquier otro, por el irresponsable camino político que el Frente Amplio ha decidido recorrer desde hace un tiempo ya, en aras de una convicción. Lo están diciendo los propios frenteamplistas, que por estas horas se están pasando facturas.

Max Weber decía que actuar de acuerdo a la ética de la responsabilidad “ordena tener en cuenta las consecuencias previsibles de la propia acción”. Esto no significa de ninguna manera claudicar las convicciones, sino entender que por ellas no se puede accionar lesionando principios muy hondos sobre los cuales se apoya la democracia y la convivencia en el Uruguay.

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\"Siempre hay un camino bueno para los hombres buenos y de fuerte voluntad.\"

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